Un testimonio lleno de amor...

 

¡Hola! ¿Cómo están? Pues aquí estoy de nuevo para platicarles algo que me movió por completo. Hoy desperté y me encontré con un mensaje que me conmovió muchísimo, primero, por el honor de compartirme su historia, segundo por demostrarme que mi trabajo vale la pena por testimonios así, y tercero, ver que Dios es tan maravilloso que cuando el interviene todo obra para bien. Les dejo estas líneas tal cual llegaron, cargadas de amor y agradecimiento de esta gran mujer...

 

Hace 6 años Tabasco estaba enfrentando una situación difícil,hablando laboralmente, en el área petrolera específicamente, hubieron muchísimos despidos masivos y yo casualmente estaba a punto de tener mi segunda bebé. Mi esposo estaba trabajando tranquilamente y lo que menos pensábamos estaba por ocurrir. Una tarde llegó como de costumbre a la casa y me dijo que tenía que comunicarme una triste noticia, lo estaban despidiendo pero como era uno de los mejores empleados, le dieron la oportunidad de buscar en otro país donde la empresa tenía locaciones, lo platicamos y fue tan difícil escuchar que no teníamos mas opciones, la preocupación aumentaba por la bebé qué venia en camino. Estaba ya a un mes de dar a luz y las cosas se complicaron. Pero gracias a Dios llegó una oportunidad de salir del país para mi esposo, le dijeron que fuera por un mes primero solo ya que yo no podía viajar con él por mi embarazo, regresó y nació mi bebé y ya no pude irme con él por el proceso de asentamiento de la bebé, las vacunas, mi recuperación por la cesárea, etc. Entonces me quedé en México y el viajaba mensualmente a Argentina (30 días en Argentina y 25 en casa). Para mi todo estaba bien, mi bebé cumplió 3 años, cuándo sentí un distanciamiento de mi esposo hacía a mi, hablando en términos de pareja. Yo estaba agradecida con Dios por el trabajo de mi esposo, pero algo sucedía, él ya no era el mismo, y mi sospecha se hizo realidad, estaba teniendo una relación extra marital, un día llegó y después de tantas discusiones, pasó lo qué jamás pensaría qué podía pasar, me pidió el divorcio. Si,  ¡Así como leen! fue obviamente horrible, estaba mal, luché hasta donde pude por mantener a mi familia, pero Dios tiene un plan perfecto siempre. Y finalmente nos divorciamos. Yo empecé a orar a pedirle a Dios qué me guiara e iluminara en éste nuevo comienzo, todo cambió y empecé a sentir los estragos del divorcio, tenia deudas, pequeñas, pero eran deudas, y empecé a desesperarme. Pero a medida que yo oraba Dios me iba dando los medios. Fue un año fuerte, entonces miré hacia adelante y sabía qué tenía que continuar, pues tenía dos motivos grandes por quienes luchar, mis hijas.

Un día estaba llorando, orando y como era tarde y no podía dormir me metí a mi cuenta de Facebook y para mi bendición encontré ésta página, y lo primero que leí ¡Mabel te hace ganar! Entonces primero que nada leí un texto que está compartido aquí en su blog de Mabel: Abcdario de mamá y me hizo pensar tantas cosas y una de ellas fue luchar por lo que amo, mis hijas. Sentí que cada palabra estaba escrita para mi. Y así emocionada y entusiasmada hice mi primer pedido a Mabel y comencé hacer banditas para bebé al mismo tiempo que le hacía a mis niñas. Comencé a emprender y me enamoré del material de calidad y a través de sus vídeos empecé a crear diseños, a combinar colores e hice mi página de Facebook de ventas y me fue bien, todo era vendible, la verdad me emocioné y diseñé cosas nuevas. A través de las ventas conocí personas lindas y me dio tanto ánimo en todos los aspectos de mi vida. Estaba generando mi propio dinero sin descuidar a mis hijas y siendo mi propia jefa y estableciendo mis propios horarios. Cuando hacía pedidos a Mabel las chicas me asesoraban y tenían una amabilidad que me sentía identificada. La verdad estoy agradecida con Dios y con Mabel, lejos de ser una empresa de ventas, también tienen una área emocional y eso hace que uno se enamore más de sus productos. Yo comencé a hacer ejercicio a amarme más, a cuidarme más y a inspirarme más. Y dejé en manos de Dios todo lo demás. Y bueno perdoné a mi esposo nos reconciliamos y nos volvimos a casar. Dios siempre estaba presente y sentía tanto que Él estaba obrando que confiaba plenamente en cada decisión que tomaba. Mis niñas están contentas y lo mejor de todo es mi esposo regresó a México y estamos juntos cómo familia.

Mi consejo para todas las chicas que desean emprender y qué tienen dudas, les diría qué se atrevan, que confíen en si mismas en su capacidad y en sus talentos. Nunca dejen que nada ni nadie les robe sus sueños, por qué cuando Dios manda oportunidades es para la mejora, es para bendecirte y es para proveerte.

Gracias Mabel. Dios les bendiga cómo empresa y sigan siendo ejemplo para muchas mujeres.

Este es el testimonio que deseaba compartir, una disculpa por enviarlo hasta ahora.

Anónimo (MG)