Amándonos tal cual somos

Todas nosotras en algún momento hemos deseado ser diferentes o ser como alguien más; todas hemos tenido quejas de como somos, como nos vemos. ¿Alguna vez te has preguntado por qué Dios no te hizo más alta o mas bajita, o por qué no te dio una personalidad dulce y tierna, o un temperamento fuerte?, ¿te has preguntado por qué no puedes ser mas paciente o por qué no te dio un don en específico?

Pasamos el tiempo comparándonos, incluso lamentándonos por no ser de una u otra manera... siempre hay algo que no nos gusta de nosotros.

Hoy solo quiero decirte esto: deja de lamentarte y de compararte, decide amarte tal como eres, porque no hay nada, absolutamente nada en ti que Dios piense que esté mal. Él te  formó a su imagen en el vientre de tu madre con profundo amor y no hay nada de lo que Él hizo en ti que se haya salido de su control y del maravilloso propósito que tiene para ti.

Por mucho tiempo cuestioné a Dios porque no me había dado un temperamento firme, me costaba mucho decir las cosas que sentía, expresar mis emociones; con todo mundo quería quedar bien, y entonces me frustraba porque creía que algo andaba mal en mi.

 

Soy una creación admirable

Quería ser diferente, hasta que comprendí esta verdad: "soy una creacion admirable, mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo mas recondito era yo formada, tus ojos vieron mi cuerpo en gestación, todos mis días se estaban diseñando aunque no existía uno solo de ellos". (Salmo 139:13-16)

 

 Hoy sé que Dios me formó con esta personalidad con un propósito, y si hay cosas que pueden cambiar Él nos ayudará a moldearlas pero nunca perdiendo nuestra esencia.

Asi tal como eres, Él te va a usar para cosas grandes y poderosas; eres preciosa y ante sus ojos tú eres una creación maravillosa, ¡Él esta enamorado de ti!

Decide amarte y aceptarte tal como eres... ¡eres hermosa! Nada de lo que eres o como te ves es una equivocación o un accidente. Fuiste creada con amor por el Dios eterno y todopoderoso para cumplir con un proposito eterno.

 

¡No lo olvides nunca!

 

Selina Viesca